lunes, 25 de octubre de 2010

La verdadera historia del hombre de hojalata

Debo aclarar que este texto proviene de El escritorio de Walo San y fue publicado originalmente el 20 de octubre de 2007. Me gustó tanto que tuve el atrevimiento de "robármelo" para mi blog.

Cuando yo lo conoci no era así.
Me contó su historia como si contara la historia de otra persona.
.
"Él era feliz, la había conocido al fin. Él era feliz, cada recuerdo de ella era para él un latido de vida, de sus ojos destellaba una luz, su piel era joven, la esperanza de vivir siempre a su lado era su vida.
.
Pero un día de invierno, de puntillas por la madrugada, llegó como a hurtadillas y le encajó un daga.
.
No lo noto hasta por la mañana.
.
Fue cuando su corazón comenzó a gotear, y poco a poco se comenzó a vaciar. Su piel joven se hizo marchita, quizás porque con su sangre el amor se iba. Sus ojos comenzaron a perder los colores, poco a poco todo se volvio gris, ya no distinguía el color de los amores. La fuerza de la vida se le fue, aunque mecanizadamente se preservó.
.
Comer, beber y reir era duro, como estar plastificado. Y sobrevivió, por milagro.
.
Todas sus neuronas se habían secado al expulsar de si la esperanza de vivir. Todas excepto una, llamada cariño. La que hacía latir su corazón y alma. Ella se encargó de que su piel no se secara y desquebrajara.
.
La hizo dura como una hoja de lata.
.
Se encargo de alimentarle por años para que no muriera de desesperanza. Le puso brillo a sus ojos con las lagrimas que no habían podido salir. Y así, por algún tiempo vivió.
Pero ya no pudo más su neurona del cariño, y murio de tanto hastío.
.
Ella le dejó solo, duro y frío, sin corazon ni tino; le dejó como a una lata abandonada, seca por dentro y sin alma, le pateó y le arrugó como a las inservibles latas.
.
Hoy ya no siente, no hay nada que sentir ni con que hacerlo".
.
El hombre de hojalata calló y yo le palmeé su hombro en señal de consuelo, lo dejé alli como lo había encontrado, no hay nada que hacer, dentro de poco estará viejo.
.
Y quise compartir su historia, esperando que las damas comprendan, cómo queda un hombre cuando ama tanto, y aquella lo relega como se abandona una lata, después de arrugarla y patearla.

Más Reflexiones, Relatos y Poesía de la vida en

0 comentarios: