Siempre he pensado que cuando pedimos la opinión de alguien más es porque ya tenemos una idea en mente, es decir, conocemos la respuesta. Entonces… ¿para qué preguntar? ¡Sencillo! Para culpar a alguien más de nuestras decisiones o de las complicaciones resultantes de haberlas tomado. Y, eso si, ¡siempre tenemos una opinión para las dudas de los demás!Por eso, y a escasos días de su boda, cuando la novia de Patrick pide su opinión a Emma, conductora del exitoso programa Amor real, sobre si debe casarse o no, recibe un NO por respuesta (seamos justos… Ella NUNCA dice que no… pero su respuesta es muy vaga, y la novia solo quería una excusa). Pero la venganza es dulce, como el pastel de bodas, y con la ayuda de un amigo “casan” a la doctora-rompe-compromisos con Patrick pero ¿cómo podría eso complicarle la vida? A menos que ella también esté por casarse. ¿O ya no?
Ya la había visto, hace poco más de un año. Y no se como se coló con el resto pero no quise saltármela.
Si, terminé viéndola tres años después pero si alguien tiene la culpa son los productores de películas de pingüinos. Porque después de ver Happy Feet no me quedaron ganas de volver a ver otro pingüino en mi vida. Y sin embargo, cedí.
¿Cuántas veces no habremos visto esta historia?

