martes, 26 de octubre de 2010

¿Cómo pude NO notarlo?

¡Si era TAN obvio!
¿Ustedes ya se dieron cuenta?

lunes, 25 de octubre de 2010

La verdadera historia del hombre de hojalata

Debo aclarar que este texto proviene de El escritorio de Walo San y fue publicado originalmente el 20 de octubre de 2007. Me gustó tanto que tuve el atrevimiento de "robármelo" para mi blog.

Cuando yo lo conoci no era así.
Me contó su historia como si contara la historia de otra persona.
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"Él era feliz, la había conocido al fin. Él era feliz, cada recuerdo de ella era para él un latido de vida, de sus ojos destellaba una luz, su piel era joven, la esperanza de vivir siempre a su lado era su vida.
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Pero un día de invierno, de puntillas por la madrugada, llegó como a hurtadillas y le encajó un daga.
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No lo noto hasta por la mañana.
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Fue cuando su corazón comenzó a gotear, y poco a poco se comenzó a vaciar. Su piel joven se hizo marchita, quizás porque con su sangre el amor se iba. Sus ojos comenzaron a perder los colores, poco a poco todo se volvio gris, ya no distinguía el color de los amores. La fuerza de la vida se le fue, aunque mecanizadamente se preservó.
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Comer, beber y reir era duro, como estar plastificado. Y sobrevivió, por milagro.
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Todas sus neuronas se habían secado al expulsar de si la esperanza de vivir. Todas excepto una, llamada cariño. La que hacía latir su corazón y alma. Ella se encargó de que su piel no se secara y desquebrajara.
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La hizo dura como una hoja de lata.
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Se encargo de alimentarle por años para que no muriera de desesperanza. Le puso brillo a sus ojos con las lagrimas que no habían podido salir. Y así, por algún tiempo vivió.
Pero ya no pudo más su neurona del cariño, y murio de tanto hastío.
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Ella le dejó solo, duro y frío, sin corazon ni tino; le dejó como a una lata abandonada, seca por dentro y sin alma, le pateó y le arrugó como a las inservibles latas.
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Hoy ya no siente, no hay nada que sentir ni con que hacerlo".
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El hombre de hojalata calló y yo le palmeé su hombro en señal de consuelo, lo dejé alli como lo había encontrado, no hay nada que hacer, dentro de poco estará viejo.
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Y quise compartir su historia, esperando que las damas comprendan, cómo queda un hombre cuando ama tanto, y aquella lo relega como se abandona una lata, después de arrugarla y patearla.

Más Reflexiones, Relatos y Poesía de la vida en

domingo, 24 de octubre de 2010

Sin corazón

Ya les debía (otra vez) un video y no hay otro tan hermoso como este. Heartless, la historia del Hombre de hojalata es un mediometraje de 23 minutos, que estoy seguro querrán ver una y otra vez.
Aquí el video.

Y acá la página oficial.
¿Les gustó la canción del final? ¡Pídanla con confianza!

sábado, 23 de octubre de 2010

Así dice...

En el libro El increíble mago de Oz de Lyman Frank Baum, sobre el origen del hombre de hojalata.
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Mientras caminaban a través del bosque, el Hombre de Hojalata les contó la siguiente historia:
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Yo era hijo de un leñador que talaba árboles en el bosque y vendía la leña para vivir. Cuando crecí, yo también me hice leñador, y tras la muerte de mi padre me encargué de mi anciana madre hasta su muerte. Entonces decidí que en vez de vivir sin nadie, me casaría, y así no podría sentirme solo.
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Había una chica tan hermosa, que pronto tuve que amarla con todo mi corazón. Ella, por su parte, prometió casarse conmigo tan pronto como pudiese ganar dinero suficiente para construir una casa mejor para ella. Pero la chica vivía con una vieja mujer que no quería que se casase con nadie, ya que era tan vaga que quería que la chica cocinara e hiciera todas las tareas de la casa para ella. Así que la vieja mujer acudió a la Malvada Bruja del Este y prometió que le daría dos ovejas y una vaca si ésta era capaz de impedir el matrimonio.
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Entonces, la Malvada Bruja del Este, encantó mi Hacha y mientras cortaba leña en el bosque en uno de mis mejores días, porque estaba ansioso por conseguir la nueva casa y casarme lo más pronto posible, el hacha se me resbaló y me cortó de un tajo la pierna izquierda.
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Esto me pareció una gran desgracia, porque sabía que un leñador cojo no podría hacer muy bien su trabajo. Así que fui a un Hojalatero y le hice construirme una pierna de Hojalata. La pierna funcionó perfectamente cuando me acostumbré a ella; Pero mi acción enfadó a la Bruja, que había prometido a la anciana cancelar aquél matrimonio con la preciosa joven Munchkin. Cuando empecé de nuevo a talar árboles, mi hacha resbaló una vez más y me cortó la pierna derecha. Así que fui al hojalatero, y me construyó una pierna derecha toda de hojalata.
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Después, mi hacha encantada me cortó los brazos, uno tras otro, pero sin desalentarme, los reemplacé por unos nuevos brazos de hojalata. La Malvada Bruja entonces hizo que mi hacha resbalase y me cortara la cabeza, y al principio, pensé que era mi final. Pero el hojalatero pasó por allí y me hizo una cabeza nueva de hojalata.
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Me puse a trabajar más duramente que nunca, pero cuán poco sabía sobre lo cruel que podía ser la Bruja... Pensó una nueva forma de acabar con mi amor por la preciosa Munchkin, e hizo resbalar mi hacha una vez más, de forma que mi cuerpo fue partido por la mitad en dos mitades. El hojalatero pasó por allí, y una vez más, me hizo un cuerpo de hojalata, al que ancló mis brazos y mis piernas con estas uniones, para así poder moverme mejor que nunca. Pero... no tenía corazón. Así que perdí todo mi amor por la doncella Munchkin, y no me importó si me casaba o no. Supongo que la chica seguirá viviendo con la mujer vieja, esperando que vaya a por ella.
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Mi cuerpo brillaba de tal forma con la luz del sol que me sentí muy orgulloso de ello, y no me importaba si se me resbalaba el hacha, porque no podía cortarme. Sólo existía un problema, que mis junturas se oxidaran. Por eso guardaba una lata de aceite en mi chamizo y tenía cuidado de lubricar mis uniones siempre que lo necesitase. De todos modos, un día olvidé de hacerlo y me sorprendió una tormenta antes incluso de pensar que podía oxidarme, y así me oxidé y me quedé de pie entre los árboles del bosque hasta que me encontraron y vinieron a ayudarme. Fue un suplicio insoportable, pero durante el año que estuve allí tuve tiempo para pensar acerca de la gran pérdida que había conocido al no tener corazón. Porque mientras estaba enamorado yo era el hombre más feliz de la tierra, pero nadie puede amar a alguien que no tiene corazón...

viernes, 22 de octubre de 2010

El hombre de hojalata


Mientras me dirigía a mi trabajo... ¿o estaba regresando a casa? ¿...o iba a otro lado? ¡No recuerdo! Bueno, escuché en el radio (parte de) la tragedia de este leñador. ¿Qué a qué me refiero? ¿Sabían ustedes que Tin woodman, Nick Chopper, alguna vez fue un hombre de carne y hueso? No otra maravilla de Oz como el león cobarde, o el espantapájaros descerebrado (y que decir parlante y móvil) o los monos alados de la bruja.
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La locutora mencionó una crítica a la deshumanización del hombre por la tecnología porque, después de todo, recordemos... su pesar era NO tener corazón. La funcionalidad por encima de las emociones, la productividad aplastando el sentir, el amar.

viernes, 15 de octubre de 2010

¡Te lo dije!

...Te dije que nos volveríamos a ver, pescadita.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Mazo de dictadores

Bueno, de hecho ya tiene un rato que terminé el libro y buscando una imagen me encontré esta tarjeta del Dictador legendario. Me pregunto ¿quienes formarían el resto del mazo?

martes, 12 de octubre de 2010

Sólo falta la versión cumbia

Beyonce
 
The pigs
Y el de las Chipettes

miércoles, 6 de octubre de 2010

¡Efemérides!

La próxima semana me toca la "guardia" escolar. He estado preparándola y se me ocurrió sorprender a la escuela con una idea medio "malévola"... Presentar un Morelos ¡mujer! después de todo, los ideales no tienen sexo.

Panfletos a parte... me soprendió encontrar que no soy el único que piensa cambiar un símbolo:
Captain America by Paul Sizer

domingo, 3 de octubre de 2010

Luto perpetuo

Forma parte de Batman Black & White (Tomo 1), y es una de mis favoritas.


La gente me ve como un caballero oscuro, un salvador. Pero en realidad solo soy un recipiente que guarda los recuerdos de aquellos que se han ido. Aquellos que ya no tienen donde conservarlos. Deben creer que disfruto con mis victorias, seguro parece que nunca pierdo una batalla.

Pero pierdo mucho.

A aquellos que ya no alcancé. Aquellos que no pude salvar a tiempo.

Son ellos los que siempre llevo en mi interior. Es a ellos a quienes siempre les guardaré luto.

sábado, 2 de octubre de 2010

¡Hola, Don Porfirio!

Hoy, mientras salíamos del restaurante, y esperábamos que se pagara la cuenta. Pasamos a distraernos a la librería. Había toda clase de títulos y autores de marca y pedigri; había libros de vampiros, sobre los sueños, de los héroes nacionales, sobre maguitos, motivacionales... Pero uno en especial llamó mi atención.

Pobre patria mía de Pedro Ángel Palou.

Una novela histórica que aporta la visión del exhiliado, del dictador, del héroe y del soldado que fue Porfirio Díaz. Es una lectura ligera (apenas 185 páginas) que espero poder compartir pronto sobre un personaje que seguro aún tiene mucho que decir.